Top 10 de cojudeces modernas

18 03 2010

Por cierta extraña particularidad me doy cuenta inmediatamente de algunos de los menesteres más idiotas y haciendo un ejercicio de buen humor repaso los que creo más saltantes, de esos que por una cuestión meramente temporal no entran en la famosa escala de Vivansky y Lobinsky que anota el gran Sofocleto en su libro “Los Cojudos”. Y es que esto de la era de la información tiene cosas buenas también.

  1. Tener un blog.- Complejo de fiscalizador y escritorzuelo que le da al dueño del sitio unas inocultables ínfulas de importancia intelectual culturizadora. Claro, hasta que se da cuenta de que no lo leen ni los familiares y en el remoto caso de que así lo hicieran, se pedorrean olímpicamente, como toda la sociedad, en las opiniones ilustradas del nuevo cojudo. El caso se puede agravar si se le ocurre escribir acerca de su propio trabajo, lo cual desembocaría irremediablemente en que no sólo habría un cojudo más en este valle de lágrimas sino también un nuevo profesional en el antiguo arte de patear latas con efecto.
  2. Conseguir pareja extranjera por Internet.- Caso agudo de resignación ante la impotencia social acompañado de una profunda despersonalización que lleva al sujeto a creer que el otro le manda fotos reales cuando él manda las de algún amigo medianamente normal. Lo más dramático de este caso es que el cojudo en ciernes termina por realmente enamorarse y creerse eso del viaje al extranjero –que por cierto siempre paga-, hasta que, luego de la terrible decepción, abandonado y solo, se da cuenta que está fregando platos en un rincón de la Conchinchina en el mejor de los casos o que simplemente el supuesto amante necesitaba ama de llaves y llega a la conclusión de que le han metido el dedo hasta el fondo. Para este tipo de cojudez no hay remedio, porque las estadísticas demuestran que quien lo hizo una vez, indefectiblemente lo volverá a hacer.
  3. Ser fanático de un grupo koreano.- Es bien sabido que no hay nada que anestesie más la corteza cerebral y el lóbulo prefrontal que unas horas de exposición a esa seguidilla frenética de sonidos ininteligibles. Estos cojudos son especialmente peligrosos, porque acaban por contagiar su afición a toda la familia, que hasta llega a llevarlos con orgullo a la televisión, con la esperanza de que las imágenes de las coreografías que con tanto esfuerzo lograron copiar lleguen a Korea, lo cual es una reverenda cojudez habiendo hoy métodos más efectivos de demostrar que a ellos no les importa un carajo lo que ocurre en esta parte del mundo.
  4. Ser un experto en videojuegos.- Regresión mental por terremoto sensorio motriz infantil, que ha dejado fijado al individuo a la sobreexcitación de los sentidos en la realidad virtual a la que ahora es ferozmente adicto. Este tipo de cojudos son consumidores perfectos, pues compran siempre en original y suelen arrasar con lo nuevo que haya aunque no les guste, pues hay que tenerlo todo. Y lo tienen claro, porque en su mundo no existen las cosas realmente importantes, como las mujeres o el trabajo.
  5. Jugar Farmville.- Acojudamiento virtual económico por inmersión en la lógica interminable de acumulación feudal-gamonalesca con inversión repentina del sueño que termina en gran cantidad de casos postrando para siempre al cojudo de marras frente al computador durante la noche, en que se vuelve adicto a comprar cachivaches como chanchitos u ovejitas, cuando después de su despido por quedarse dormido en la oficina no tendrá ni para imprimir un nuevo currículo. Un claro caso de cojudez “de la noche a la mañana”.
  6. Creer que el mundo se va a acabar.- Quinta esencia de la cojudez elemental por traumatismo social-religioso con variaciones new age, que lleva al sujeto al dilema ontológico de prepararse espiritualmente para dicho suceso o dilapidar sus pocos ahorros viviendo como un rey. Cualquiera sea la respuesta está perdido, pues al llegar la fecha predicha y no pasar nada, o se verá rodeado de los hare krishnas que le lavaron el cerebro y desde luego propondrán nuevas fechas hasta el infinito, o si se dedicó al derroche, lo único que le espera es la más miserable de las bancarrotas.
  7. Buscar trabajo por Internet.- Una de las formas clásicas de la cojudez actual por degradación profesional y reducción volitiva, por no ser capaz de entregar personalmente un papelucho, que terminan en la convicción aplastante de que los 84 currículos que se han mandado la semana pasada, con carta de motivación y todo, no han servido para un carajo, y que el gran sueño de ser alguien en la vida sólo dura hasta que se termina la universidad.
  8. Trabajar bajo presión.- Devastación del orgullo por aplastamiento capitalista que desarrolla un acojudamiento cotidiano y estado de resignación cada vez más profundo, pues la personalidad termina anquilosada ante la inminencia del carajo vertical y fulminante, venido del jefe primordialmente aunque luego la costumbre se generalice alegremente en toda la oficina, donde el fatigado cojudo llegará automáticamente a responder ante los insultos, de manera que termina sirviéndole el café hasta al portero.
  9. Usar Twitter.- No hay instrumento de la modernidad que tenga tanta fama de fabricar cojudos como el Twitter, que es el simplemente sitio donde se reúnen quienes no saben diferenciar el tiempo libre del útil. Uno sabrá que se está hablando de un cojudo de siete suelas cuando se le sorprenda furtivamente reportando ante su legión de 4 o 5 seguidores cosas como la temperatura de la sopa del menú de la esquina de la oficina o el tráfico camino a casa, lo cual es una estupidez olímpica siendo que vivimos en Lima y siempre estamos en hora punta.
  10.  No tener correo electrónico.- Absurdo romanticismo pasotesco propio de cojudos altamente rankeados que suele acompañarse por un embrutecimiento informático, pues ya no es sólo no querer tener cómo mantenerse en contacto con los demás –por este delirio paranoide de querer estar siempre inubicable, como si eso le diera misterio al asunto-, sino que se desarrolla una ominosa incapacidad para hacerlo llegado el momento, que casi siempre es cuando tiene que hacer algo útil de su existencia y se da cuenta que ha sido un perfecto imbécil toda la vida.

Debo aceptar con hidalguía que soy partícipe de algunas de estas costumbres, lo cual no menoscaba la validez de esta lista, todo lo contrario, enaltece la dimensión de la cojudez con conocimiento de causa, que sin ser virtud, finalmente es atenuante.





Para la galería de imágenes…

12 03 2010

IMG_0801Realmente no me puedo imaginar…

 

IMG_0807 A eso llamo yo “llevar los pantalones bien puestos”.

 

IMG_0803 Si el baño de ese cebichero está malogrado, no quiero ni entrar a su cocina, que está al lado.

 

IMG_0810 

Camote, rendido por un arduo día de gemidos y demandas de amor.





Para el álbum de frases

28 01 2010

“… las peores aberraciones siempre se ocultan tras las más nobles intenciones…”

Noam Chomsky, que parece haber estudiado en mi colegio.

“Llámalo una cuestión de moral. Una cosa es ser un hijo de puta y otra un conchasumadre”

Anggela Espinoza, descubriendo el significado de la vida.

“…qué tal si te vienes a París y trabajas desnudándote para los pintores de bellas artes?. ¡50 euros la hora!, yo lo haré…”

Joecelyn Seminario, sobredimensionando mi crisis laboral y sus cualidades físicas.

“Como en el medioevo, los que escriben la historia sólo se manchan las manos de comida y tal vez de tinta”

Rodrigo Sarmiento, ansiando ser burgués.

“…claro, entonces las historias de sangre las reescriben los periodistas…”

Eduardo Álvarez, volviendo a la primera frase.

“…el whisky es bueno, sólo que cuesta como 100 veces más que una buena botella de pisco de dos pasas…”

Luis Miguel Aguinaga, un incorregible amante del pasado.





Para la galería de imágenes

10 01 2010

Porque un álbum de frases no es suficiente…

Policia sin rueda  

El crimen va sobre ruedas.

 

zeta bookstore abierto cerrado

Hoy el saber también está abierto-cerrado.

 

Hepatitis

Para curar tu hepatitis tuya.

 

gianfranco cafe mas mejor

Además en el Gianfranco hay helados bien excelentes.

 

asfalto peruano

Highway to hell.





Para el álbum de frases…

5 01 2010

“Les garantizo que el Perú formará parte del primer mundo”

Alan García, llevando la demagogia a alturas nunca antes vistas.

 

“A comparación de Alan, hasta Toledo es un caballero”

Ricardo Álvarez, contemplativo.

 

“La flojera es más grande que el miedo”

Rodrigo Sarmiento, dejando clara la debilidad de su instinto de supervivencia.

 

“¿Esa es una pizza?… Ah no, ¡es una tortilla!…”

Anna Lía Barandiarán, impresionada por la generosidad del desayuno.

 

“Rama Khristo, Dios del Trueno, joya de la raza Raghú”

Nuevos zelotes que confunden a Jesús con Thor, a Judea con la India y demuestran de pasada los efectos devastadores del incienso que venden frente al cine Orrantia.





Para el álbum de frases…

16 12 2009

“Esa gente me da diarrea…”

Rodrigo Sarmiento, cagándose en todos, como siempre…

“Cada vez que entro a revisar “El Comercio”, me entero de huevadas…”

Ricardo Álvarez, risueño, explicando cómo es que se enteró de que Angobaldo se había peleado con Zopilote, campeón de “Vale Todo”.





Ateo, pero religioso…

16 12 2009

Hace poco Anna me salió con eso y no tuve más que aceptarlo. Soy bastante religiosillo, pero no me malentiendan, a lo que ella se refiere es que tengo bastante fe en ciertas cosas y eso ha hecho de mí un ser humano lleno de costumbres y ritos que rayan con la obsesión.

Y sí, hay que aceptarlo, el no creer en dios no te hace un descreído total, como quizás piensan algunos, sino que más bien, te ofrece la nada despreciable libertad de creer en lo que se te venga en gana, con la ventaja evolutiva de saber fehacientemente que esa pequeña licencia de fe que tienes, es totalmente falsa, y que no funciona en nadie más que en ti, de esa única forma en que llega a funcionar. Digamos que es un plano particularísimo de la neurosis de cada uno. Así puedo tener la libertad de sentirme cómodamente instalado en el Valhalla cuando escucho a Wagner o creer inocentemente en los policías de tránsito cuando me atacan estas fiebres.

Lo peligroso es cuando uno piensa que eso en lo que cree es lo verdadero y se encomienda la fútil tarea de evangelizar, claro, condenando de paso a quienes cometemos la torpeza de no coincidir. Allí puede pasar cualquier cosa, como ayer, que mi correo fue atacado por militantes fundamentalistas anarco-punks que querían venderme una cena navideña según ellos deliciosa, preparada a base de gluten. Me reí un poco porque no creí que los anarco-punks celebraran navidad y además les hice notar que la mejor forma de vender cenas navideñas (ya que estimo que ellos también tienen derecho de tener su porción de mercado) no es precisamente el horror. Es decir, poner fotos de un camal o del proceso artesanal de desplume de pollos decapitados, no despierta para nada el apetito, y menos aún cuando asocias eso con la palabra gluten. Allí fue que empezaron a lloverme adjetivos, tales como “asesino”, “insensible”, “tarado” y otros más. Santo y bueno, cada vez me acostumbro más a no ser popular, pero me interesaba saber más acerca del por qué tanto odio y llegaron algunas razones.

Básicamente, ellos diferenciaban la vida en dos: las plantas, que, a menos que las adornemos, no tienen cara y los animales, donde se incluye al hombre, que sí. Entonces no es razón de sorpresa que me dijeran “comecaras”, lo cual es gracioso, por el grado de identificación que eso implica como argumento. Furiosamente me reclamaron “respeto por los animales”, trataron de menoscabar mi moral con algunas rudimentarias frasecillas y, más que nada, me insultaron, lo cual es más contradictorio, viniendo de gente que tiene ese tipo de exigencias.

Se demuestra entonces que la certeza de verdad absoluta de la creencia instala la diferencia, lo cual lleva al odio. El “para todos” de una creencia, quizás se pueda plantear como hacer de lo falso una mentira, donde lo falso es la ficción que cada uno elige.

En cuanto a mí, como ya dije, elijo los banquetes del Valhalla, así que allí haré mi navidad, con mis amigos. Vale decir que es falso que yo coma caras, prefiero las piernas, especialmente de lechón, así que Janni, no te preocupes, que no es necesario un pavo.