Si de reivindicaciones se trata…

12 03 2010

frase_joanHace unos días tuve una pequeña querella facebookera con la amiga de un amigo –que seguramente jamás será amiga mía- por esto de la celebración internacional de la mujer, básicamente porque encuentro insoportable esta visión de la víctima del macho prehomínido que supuestamente la gobierna con puño de hierro.

Para empezar, dejemos de lado la pretensión de que eso es verdad o no, porque para hacer valer mi punto eso no importa; ahora hagamos un ejercicio mental y pensemos en la posibilidad de que estemos perpetuando la imagen doliente, el fantasma omnipresente de mujer degradada en el discurso de luchar por los derechos sólo de ellas,  pobres, que aún no han conseguido tener acceso a todo lo que le corresponde; primero como si no hubieran hombres que no pasaran por esas agonías y segundo, como si no los necesitaran para lograrlo.

Digo que se le da existencia a una mujer en menos, que necesita ser reconocida, una que lucha contra su borramiento, precisamente por que se siente así, borrada y furiosa. Hace unas semanas, en una lista de correos a la que pertenecí hubo una gran discusión acerca de la redacción de un comunicado a la opinión pública. El gran tema, traído a colación por alguna feminista afiebrada, era que si cada vez que el texto se refería a “los firmantes”, tendría que hacerse la salvedad, “los y las firmantes” o si hacíamos uso de modernísimos símbolos como la arroba, que repentinamente cobró un valor de ambigüedad en “l@s”, que tenía la ventaja por cierto de no establecer un orden (jerárquico), o peor aún, hubo quien no sólo propuso, sino que siempre escribía “lxs”, pues decía que el lenguaje ha borrado a la mujer, y que la lucha se debe llevar a ese nivel también, borrando el género de la lengua: ellas necesitan no sólo ser vistas, sino decidir sobre cómo el lenguaje las simboliza. Obvia y nuevamente quien comentaba algo discordante, era un “lamentable efecto de la sociedad machista”, o simplemente un obtuso intoxicado de testosterona que “no las respetaba”. El lenguaje las borra y ellas se reinscriben en primera fila, lugar privilegiado, ridículamente, y claro, causando que la discusión que nos unía se salga de cauce y que muchos deserten incrédulos del ese delirio, como yo. Y es que ya lo decía sabiamente Armando Robles Godoy: “Tiendo a pensar que quien escribe mal, piensa mal”; está demás preguntarse qué piensan de los hombres, en todo caso, o de AC/DC.

Lógicamente esta lucha responde a un ideal capitalista de éxito, poder de decisión y más que todo de castración. Hagamos a la mujer a imagen y semejanza del amo que las oprime, por decirlo de alguna forma. Recuerdo que cuando tenía 10 años, las chicas se quejaban de los chicos por lo mismo, sospecho que tal vez ya a esas alturas tuvieron una solución más inteligente y se dieron cuenta de que la salida no era ser hombre y reemplazarlo, sino todo lo contrario. Dulce y simplemente enloquecieron y se convirtieron en mujeres, que por cierto ahora dominan perfectamente a sus hombres. Algo habrán aprendido acerca del deseo de ellos.

Es que es muy simple, no creo que la lucha de un grupo cerrado pueda traer algo bueno a la comunidad en general, precisamente porque hacen uso de la misma lógica que los oprime, la de la imposición y la intolerancia: por ejemplo, si hay discriminación a las minorías sexuales, ¿por qué no luchar por el derecho del ser humano a no ser humillado o perseguido por sus preferencias o ser violentado en su privacía?, más bien, se cierra el colectivo en acciones sectarias, como enrostrarle a todos su diferencia con la cultura o la moral imperante, lo cual tiene efectos totalmente contrarios, como perennizar el imaginario del “gay escándalo”, que no es más que otra justificación para su segregación. Permanecer tercamente en la diferencia finalmente es abrir la brecha con la cultura, que es muy diferente que negociar o batallar por el respeto por la diferencia de cada uno y su inscripción particular en ella.

Por otro lado, no hace falta ser un genio para darse cuenta de dos cosas: que el enfrentamiento frontal entre dos intereses particulares que no quieren negociar ni encontrar puntos en común, lleva a la pelea interminable o a muerte, y que, en segundo lugar, eso mismo es el fatídico germen de que las cosas sigan en su sitio de siempre, o aún peor, retrocedan.

Me dirán, “ha habido grandes avances sociales en base a la lucha reivindicativa”, y claro, se puede nombrar sin pensar demasiado en la jornada de 8 horas, en el voto universal, el medio pasaje universitario que cumple 50 años o la educación para todos. Pues bien, como lo veo eso es más una reivindicación humana que la de algún grupo específico, pues en teoría (lo digo especialmente por el “medio pasaje” que desafía toda lógica matemática: en teoría) nos sirven a todos y en su desarrollo han contado con el apoyo masivo de la sociedad entera, cosa que no se logra cerrando el discurso.

risasEs como si yo fuera judío y pensara en que tengo derecho a la Tierra que el Dios de Abraham, Isaac y Jacob le prometió a su pueblo y que por eso me arrogo la potestad de expulsar y torturar amargamente a los ocupantes propietarios legales de esos terrenos, como ya ha pasado, o como si a mí no me gustaran las corridas de toros y ande gritando que los taurinos son criminales y hay que matarlos a ellos, que también ocurre, además de cuestiones como el  aborto, el fundamentalismo religioso, los vegetarianos, los supuestos demócratas y tantos otros que cierran filas tras su propia verdad, que no es otra que la necesidad de ser ellos amos, condenando a todos los demás, que son la mayoría, en el camino.

Mientras tanto, yo soy menos pretensioso que todos ellos y me conformo con reivindicar mi derecho a comer carne (de animales, valga la aclaración) libremente y sin temor de que vengan a llenarme el correo los anarcopunks y su gluten como el año pasado, reivindico mi libre acceso al cigarrillo y a la muerte que yo elija, quizás también mi derecho a no ser aleccionado vía cadenas donde encuentro mensajes de “Papá Lindo” o pasar olímpicamente del día de la mujer, pese a amarlas tanto. Y es que en eso creo, en que el hombre como especie será mejor a partir de no imponer su moral a otros. Vive y deja vivir, que así le dicen. Convivencia y una política por el bien común, en resumen, que la injusticia y la segregación no tienen grupos favoritos.

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La manzana mordida del cura

23 05 2009

curas4 Una vez un curita joven, medio amargado que enseñaba religión en el colegio nos explicó lo que eran las manzanas, y la verdad me quedó la impresión de que las frutas no le producían mayor entusiasmo.

Su intención era hablar de la libertad y su diferencia con el abominable pecado del libertinaje, para lo cual usó el ejemplo del génesis: Adán podía comer la fruta que le plazca, menos la prohibida, con lo cual se probaban dos cosas, a saber, la infinita misericordia y generosidad del padre que finalmente nos ha proveído de todo lo que necesitamos y en segundo lugar de su incombustible afán educativo, por el cual nos sigue castigando hasta el día de hoy, de paso que se lava las manos con eso del “libre albedrío”.

La tentación en el centro del Edén y el pecado en el centro del discurso. Recuerdo aquella clase claramente por ello y más aún, todo este barullo por lo de los curas que no se contienen no me deja olvidar el tema.

Hace un rato leí la nota de SIC de El Comercio de hoy. Tengo que decir que me parece una opinión bastante dócil, aburrida, pero que por suerte me deja algún espacio para el comentario, pues la idea principal del escrito es que se ha mitificado al sacerdote y hay que bajarlo a tierra, y eso de hacerlos ver como hombres comunes y corrientes me parece hacerle el juego a su defensa.

Primer mito: los deslices de un cura son de la misma envergadura de los de un parroquiano cualquiera. Falso. El uso de poder sobre las consciencias de las personas hace que el acto cobre un matiz perverso, manipulador. Sólo así se explica que Lugo haya podido ocultar tantas mujeres e hijos mientras fue obispo, pero qué curioso, no pudo de presidente, cuando se quitó la sotana.

Segundo mito: son casos aislados, de gente que no vive bien su fe. Falso. Si fuera así, la iglesia tendría una política más transparente en lugar del encubrimiento sistemático de los casos de abuso sexual o de hijos en concubinato. Pregúntenle a los irlandeses.

Tercer mito: el celibato logra que mi relación con Dios sea exclusiva y más efectiva, pues me dedico a Él al 100%, tal como lo hizo Jesús. Falso. Hay muchas pruebas de que Jesús fue todo menos célibe, y la principal es que él era un excelente judío, y claro, el matrimonio y la reproducción son un mandato. Si hablamos de Pablo, pues estamos hablando de un gentil, alguien educado a la usanza romana y eso de no tener mujer y de sublimar trae consigo reminiscencias griegas clásicas, alcanzar la virtud elevándose del mundo de los sentidos es muy platónico, y creo que hasta socrático.

Cuarto mito: el celibato tiene un fundamento divino. Falso. Tiene un fundamento económico, de herencia. Tanto así que hasta el concilio de Trento, cada curita tenía su mujer, y eso que estamos hablando ya de 1545 más o menos, cerquita nomás. Llama la atención el detalle brillante de las 700 prostitutas que atendieron a los prelados en el Concilio de Constanza (1414 – 1418). Y luego dicen que no se divierten, es más ahora recuerdo que hubo un papa que no sólo tuvo hijos, sino que tuvo un hijo papa. ¡Que alguien lo meta en el libro Guinness!.

Quinto mito: los curas no reprimen su sexualidad porque eso ocasiona culpa, más bien viven la tentación con naturalidad. Bueno, no tan falso, porque eso de que la represión ocasiona culpa es cierto, pero por otro lado, me pregunto cómo vivir una prohibición, un mandato del Otro de forma natural, si esa prohibición es antinatural. Tal vez si volteamos la fórmula y ocasionamos algo de culpa al otro lado…

Sexto mito: la familia sí quita tiempo. Acá me gustaría saber qué piensa la familia.

Séptimo mito: no hay machismo en todo este asunto. Absolutamente falso. La tradición cristiana, que todo lo deforma para dar cuenta de otros intereses, termina por identificar a la mujer con la manzana, la tentación. Esto queda claro en el caso del Padre Alberto y su novia, que es identificada hasta con el Diablo, o mínimamente se dice que le tendió una trampa buscando quién sabe qué publicidad.

Y así hasta el infinito.

Vale preguntarse quién realmente puso la manzana al medio. No creo que haya sido Dios, porque en el mejor de los casos, no existe y en el peor, sería poco inteligente de su parte no intervenir para detener toda esta locura.

Por último, en especial a los curitas y a mis amigos religiosillos. No me vengan con esa huachafada de que “al que no le gusta que se busque otra vida”, porque igual los que pierden son ustedes, pierden gente valiosa en sus filas. Además eso me hace pensar en el hecho de vivir en la renuncia: “Pobreza, castidad y obediencia”, tranquilamente podría ser el lema de algún asceta tibetano, pero la realidad occidental es otra, fruto del exceso y del goce.

Les pregunto un poco inocentemente, ¿realmente piensan que los de arriba creen en todo lo que dicen?, ¿que no hay ni uno sólo que sepa que todo es mentira?, a mí me da la sensación de que se sabe que todo es falso, pero hay tanta pasta que no se puede dejar el negocio. Ojalá me equivoque, para bien de tanto creyente.

 

 

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