La frase de la semana.

1 03 2009

Hace unos días hablaba con mi hermano y yo le contaba del dilema que me venía carcomiendo desde hacía algún tiempo: invitar o no a mi novia al concierto de Iron Maiden.

Él solucionó de un brochazo mi vacilación contándome lo que le pasó un par de meses atrás:

“Cuando vino Maiden a París, me cruzó la misma idea; así que en un momento, allí estábamos Vanessa y yo, parados frente al stand donde iba yo a comprar los tickets, y pues, ¡ya sabes cómo son las mujeres!, cuando saqué mi billetera ella me preguntó por qué me gustaba el metal.

Como yo quería que vaya convencida, me dediqué dos días a instruirla. No logré convencerla totalmente pero ahora al menos iría interesada.

Para hacerla corta, regresé al mismo lugar y nuevamente saqué el dinero para las entradas, pero en esos dos días ya se habían vendido todas”.

Osea, no hizo ni una cosa ni la otra. Quedaba claro entonces que convencer a Anna (amante de Lila Downs y Orchestra Baobab, entre otros) de la necesidad de ir al concierto, más que una tarea inútil, era necia porque por más importante que sea el metal para nuestras vidas no es muy inteligente imponer ese interés a los demás (en especial a mujeres que aman profundamente cosas que muchas veces se contraponen a ello, cosas como la delicadeza, el budismo zen y la feminidad), así que finalmente deseché la idea. De todas formas me quedé un poco decepcionado porque supe en ese momento que mi novia, esa persona con la que quiero compartirlo todo, jamás entendería la gloria de Manowar. Se lo dije tristemente a mi hermano, el contestó, con una frase que merece la inmortalidad .

“¡Claro que jamás entenderá!, si cuando suena Manowar las mujeres se callan…”

Si pues, Manowar es una de esas bandas hecha a la antigua usanza. Ahh, viejos buenos tiempos aquellos.

Heavy Metal

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