Una vida cualquiera

22 05 2009

Digamos que usted ha tenido la fortuna de nacer en nuestro territorio. Digamos mejor que habiendo podido elegir cualquier otro destino, en su momento su alma inocente se decantó por esta tierra prometida, próspera y amable que es el Perú, y así, suspirando esperanza, usted nació.

Usted nace en el seno de una familia promedio, pero llena de un orgullo peruanísimo y con sus respectivas “ansias de superación”, que contrastaban con la pálida economía que las sostenía. Sí pues, eran tiempos de Alan García, del Alan primerizo y enloquecido, del que le dió a la palabra “crisis” su real envergadura por estos arenales. Aún así, resistían, unidos valientemente en el luminoso fortín del hogar, que le ofrecía la segura calidez del orden paterno donde afuera todo lo que se cocinaba era caos, la violencia y la miseria.

Recuerda con una tristeza fundamental el sabor rancio de la leche ENCI, que es el de la carestía; recuerda con nostalgia las ropas desteñidas, generalmente de color pastel, heredadas de los hermanos mayores que serán usadas por usted hasta el cansancio de la tela y los juguetes poco elaborados que desarrollaron su imaginación durante tantos años. Fue usted un niño feliz, aunque su padre perdiera la paciencia con facilidad, aunque su madre llorara mientras lavaba los trastos, tarde, mientras creía que dormía.

Por más peligroso que esto pareciera a simple vista, usted decide crecer y ser bueno, pues su familia lo dotó de valores sólidos, cristianos como es la costumbre, por lo cual usted iba creciendo en tamaño y en gracia a ojos de los hombres y de dios, haciéndose por consiguiente un chico responsable en el colegio, generoso compañero, respetuoso de la autoridad y temeroso de la divinidad, un ejemplo de joven, futuro del país.

Contraviniendo todas las estadísticas y las expectativas nutricionales, a medida que los años avanzaban usted demostraba su inteligencia en las materias escolares; pero también era usted un muchacho inquieto, que buscaba más de lo que le daban buenamente sus maestros poco sabios como una dádiva del sistema de instrucción estatal fujimorista. No, usted era obstinado y no se conformaba, obtuvo una beca recurriendo a los sacerdotes del colegio parroquial en el que sus padres finalmente y con muchos esfuerzo lo lograron matricular. Las cosas fueron bien, cada vez más usted demostraba que estaba destinado a un brillante futuro.

Un día usted llegó a casa y descubrió que su padre no regresaba más. Se le vienen a la cabeza todas las cosas que no importaron tanto, esos gritos, esas deudas, esas viejas injusticias de las que su madre le había enseñado a no hablar. Usted no sabe que hacer en este predicamento y nuevamente se acerca a su cura mentor en busca de consejo. Usted llora, se desahoga.

Las estadísticas. Los temidos cálculos a los que usted se enfrentó desde su nacimiento tomaban fuerza, pero usted no era un tipo que se rindiera así de fácil, así que se hizo fuerte en la fe cristiana, que aunque no ofrecía respuestas, ofrecía suficiente consuelo y oportunidades. Pero llegó el día fatal en que hasta ellos lo traicionarían, en forma de cariños inapropiados de los que usted, asqueado y temeroso, huye corriendo con todas sus fuerzas.

Usted pierde la fe, se vuelve desconfiado, solitario, tímido, ácido y virulento en sus apreciaciones, especialmente en las políticas, y trata de mantenerse alejado de las aglomeraciones. Comparte al finalizar la secundaria su trabajo con los cuidados a su madre y la preparación a la universidad.

Nadie cree en usted, como siempre, hasta que ingresa a San Marcos como un Sinbad moderno, venciendo a 12 sin más armas que su valor.

En un terco movimiento de buscar la justicia que está en su corazón, usted va y es uno de los que pone la voz frente a todos, es dirigente, pocos lo oyen, se desgañita, escribe en boletines, sale a las marchas, cree en el futuro: piensa en la lucha de clases, en los derechos del pueblo.

Piensa otra vez en el futuro cuando lee la prensa ingenuamente, esperando encontrar eco de “la justa medida que se ha tomado en vista de las circunstancias” en la universidad y en lugar de ello se lo llama “desadaptado”, “revoltoso” o “vándalo” a secas por causa de la lucha; cree que lo están discriminando por sus ideas, así como antes lo han mirado feo por ser cholo, por seguir vistiendo de color pastel, por su forma de hablar, por estar “afuera”.

Usted mira nuevamente en un enfrentamiento, cómo sus compañeros caen detenidos, cómo los golpean con esas sucias varas llenas de abuso y les disparan los casquetes de bombas lacrimógenas al cuerpo, usted ve a mujeres, como su madre, siendo golpeadas otra vez, sin misericordia, mil veces alrededor de usted, y en su cabeza hierve el deseo de la venganza de tantos años, usted no puede más y lanza con la fuerza de un Caín a quemarropa, una pedrada a la nariz de ese símbolo maligno que es el policía. Lo ha derribado, y pundonorosamente va por todos los demás, hasta que es reducido, azotado, pisoteado, encarcelado, molido a palos y salivazos, reanimado y vuelto a triturar algunas varias veces.

Debilitado, usted pide comunicarse con sus familiares, apelando a la legalidad de la que recusó hasta hacía unas horas, pide comida, agua, algo… se le niega en primera instancia. Luego se le ofrece todo aquello a cambio de la confesión de asesinato de aquel valeroso suboficial ascendido póstumamente que fue presa de su salvajismo. Lo hace, y así finalmente puede comer luego de 2 o 3 días de golpizas. Así es como usted acaba dando en la cárcel, donde su terquedad de no humillarse ante algún jefe matón y soportar los abusos de pie como su alma noble prefiere, no le sirve de mucho pues algunas cuchilladas le hacen pensar que uno no puede ser noble siempre.

Usted muere, aplastado por su futuro brillante, y mientras deja la vida piensa en su madre, y en esa cálida justicia que no existe en realidad.





La influencia porcina

6 05 2009

cerdo.

1. m. Mamífero artiodáctilo del grupo de loscerdo Suidos, que se cría en domesticidad  para aprovechar su cuerpo en la alimentación humana y en otros usos. La forma silvestre es el jabalí.

2. m. Carne de este animal. Le han aconsejado no comer cerdo.

3. m. coloq. puerco (‖ hombre sucio). U. t. c. adj.

4. m. coloq. puerco (‖ hombre grosero). U. t. c. adj.

5. m. coloq. puerco (‖ hombre ruin). U. t. c. adj.

Pienso inmediatamente en Alan. No solamente por la ilustración que, tengo que decir, ilustra la gallarda papada presidencia como pocas otras caricaturas. No, no sólo es por eso.

alan Hace unos días, en plena efervescencia paranoica despertada por la gripe, cuando se pusieron de moda las mascarillas en el aeropuerto, el gobierno de Alan nuevamente se la quita y archiva el caso de los petroaudios, osea limpia a Rómulo.

Esto no es ninguna novedad, porque siempre se ha sabido que eso de lo sucio, grosero y ruin con que se tiñe el significante “cerdo”, son como la sal y pimienta de ese partido que increiblemente nos gobierna. Sí pues, el APRA tiene una historia que cualquier gangster italiano envidiaría.

Lo que me pareció más increíble es que no habiendo ningún caso de gripe porcina en el Perú, teniendo tantos cuestionamientos la propia epidemia por motivos económicos, el periodismo se decida nuevamente a vender humo, a vender miedo, mirando para otro lado como siempre, con la excusa de que se equivocaron de chancho…

Mírale la papada, ¿quién es más cerdo?.





Periodismo y estupidez

24 04 2009

A veces me pregunto cerca de la estupidez humana, y ciertamente no hace falta mucho trabajo para conseguir pensar en algún egregio representante de la categoría, en especial en el Perú, donde esto de la estupidez no tiene freno, y se ha vuelto un espectáculo nacional.

Eso me hace pensar inmediatamente en el periodismo, máxime cuando me paro frente a un quiosco de periódicos y leo los titulares: me queda claro que en general su labor queda reducida a jugar al equívoco de los otros para vender los estragos producidos. Desde el fujimorismo nos acostumbramos a ese tipo de control social, de pensar en la noticia como escándalo y claro, estúpidamente, escandalizarnos.

Es evidente entonces que no tengo demasiada confianza en el periodismo como institución ni en la mayoría de periodistas, pues han fallado en el rol histórico que les tocó y aún no contentos con aquello y tomados por el sensacionalismo del mercado, que se ha vuelto cada es más su única ética, ahora debemos soportar que se empicen a imponer los modelos “globalizados” de cómo deberían ser las cosas y las personas. Sí pues, cada vez el periodismo está más emparentado con la publicidad.

Lo que uno se pregunta cuando da un paso atrás y mira más ampliamente los medios, ¿Y qué de lo importante?. Nuevamente puedo hacer la separación de aquello con lo urgente, que es definitivamente lo que direcciona nuestra dinámica social y mediática, vender cada vez más, y lamentablemente, lo peor.

Imagino un sólo día en que los medios cumplan con su función cabalmente, ocupándose de dar alguna luz de opinión, análisis, cualquiera sea su tendencia política, o quizá simplemente un día en que se atrevan a meter las narices donde no los llaman quienes les pagan o aquellos grandes que destruyen la tierra. Me queda la agria sensación de que la mayoría de periodistas se quedarían sin chamba.

Lo que es más gracioso de todo este asunto es que los medios claman trabajar con “objetividad” y ven eso como una virtud. Quizá el discurso del capitalismo sea esa verdad y allí mismo encontramos también la cara terrible de la paradoja: que se la busque tanto con la casi psicótica certeza de que la verdad indudable existe y hay que capturarla, lo cual deja poco que decir de ella.

Mientras la mira de los medios se centren en vender una promesa de goce de la noticia a los individuos, serán bandera de lo peor del ser humano y un factor de su cotidiano hundimiento.

Un homenaje a Aldo Mariátegui, buque insignia de la estupidez mediática del país.





El susto de la teta ante el espejo

30 03 2009

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Hace un par de semanas vi la película y me dejó con algunas cosas en la cabeza. Me dejó pensando en cómo uno enfrenta su pasado, cómo los síntomas (aún hasta los más raros) son respuestas de las personas frente a la angustia y cómo repitiendo esa defensa uno queda dando vueltas en circulo, hasta que algo pasa y rompe con ese orden.

La película, más que nada le da vueltas a este punto, es un camino donde Fausta mal que bien puede, si no descubrir conscientemente, al menos lograr cambiar algo en si misma y dar el paso de enfrentarse a la muerte y a la vida de una nueva manera (lo cual no es poco).

Hasta allí todo bien. El problema es que al parecer los peruanos hemos reconocido en el filme la interpelación social que trae consigo toda esta historia, o quizás la que trae la imagen de las protagonistas tomadas de la mano que en este caso, no son las de la ficción, sino las carne y hueso, pues son Magaly Solier y Claudia Llosa, las que quedaron en el medio luego del triunfo en Berlín.

Es un patrimonio peruanísimo la ligera propensión al ad hominem, y eso se puede demostrar revisando los dos grandes ejes de la polémica que levantó la película:

  1. Que si Claudia Llosa estaba realmente calificada para hablar de una realidad que no es la suya y que si debió o no empecinarse en trabajar la cultura andina y migrante.
  2. Que si Magaly Solier era auténtica o un fantoche alienado que escucha metal cuando debería cantar huaynos.

Dos cucharadas de la misma sopa.

Lo que subyace es el miedo a reconocer lo que hemos tratado de olvidar en la ciudad: que existe otra forma de vida dentro, pero fuera de ella. Por eso muchos peruanos, en especial los sabelotodo o los patrioteros, ahora se alzan y reclaman vociferando que "así no somos los peruanos”, “que la historia no dice lo que debería decir”, “que la película deja una mala imagen del país” y otras simplezas imperdonables. Osea que ahora hay que crear historias que sean “como deben ser”. Terrible, y hasta malintencionada posición, y tomo como bandera de este razonamiento subdesarrollado a Aldo Mariátegui, el facho impresentable, aquí hablando acerca del cine de Claudia Llosa, del premio en Europa y de Magaly Solier, aún sin haber visto la película:

““Madeinusa” me pareció un lento, pretencioso y aburrido plomazo que deja injustamente a todos los indígenas como salvajes, borrachos, cochinos, supersticiosos e incestuosos. Me desagrada ese intelectualoide morbo estúpido y políticamente correcto, tan de moda ahora, que se tiene en escarbar los años del terror. Magaly Solier me parece una andrófoba lista para el psiquiatra por el extremo rechazo a los hombres que proclama (¿será lesbiana?) y me imagino que en el jurado pesó mucho el exotismo de una película tercermundista hablada y cantada en lengua aborigen (igual como si hubieran sido tibetanos, esquimales o bosquimanos)”.

Segregación para mí es olvidar, dejar de lado, tanto que siempre tengamos que repetir el libreto de nuestras viejas historias calcadas, nuestros héroes y arquetipos inmóviles. La idea de que a los indígenas, inmigrantes y desplazados hay que dejarlos como están, ahí nomás, afuerita, en silencio.

Creo que el arte es otra cosa y no se casa con esas mezquindades, y soy quizás un inocente, pero tengo la sospecha de que la creación consiste en lo que tan claramente condena nuestro obtuso amigo Mariátegui: salir del discurso de lo “oficial”, de lo que se debe decir o lo que se espera.

Lo que creo que ha conducido la controversia es la vieja contradicción moral peruana, ese antiguo síntoma que lleva a señalar en el otro el defecto propio: en este caso, la intolerancia, la segregación (de uno y otro lado) y la fragmentación de nuestra supuesta identidad, sólo así se explica que algún que otro alfeñique como el tal “Peruanista”, que sostiene su tesis de que la película es racista con el argumento de que los Llosa son “malos”, tenga sus seguidores:

“No me sorprendería que Mario Vargas Llosa estuviera detrás de esta película racista y que haya movido sus contactos para que el Festival de Berlín la premie”.

“Es muy probable que la directora continúe siendo una persona cruel y malintencionada, al menos que enfrente sus demonios y esa enfermedad llamada racismo, lo cual es muy difícil. Sus películas seguirán haciendo daño a la sociedad peruana. Está en nuestras manos que los niños entiendan la diferencia entre ficción y realidad”.

Una vez más el viejo fantasma de la eterna pérdida y esa estúpida pretensión de la realidad radical.

Me pregunto, ¿qué piensa esa gente cuando ve un Szyszlo, o un Guayasamín?, se detendría “Peruanista” a decir “señor pintor, las figuras humanas no son como usted las pinta, nos está haciendo quedar como extraterrestres”?.

Al pensar en eso me convenzo más de que el no tiene nada que decir esconde la oscura pretensión de saber decir las cosas mejor, quizás por ello hayan más criticones que cineastas, (aparte claro de los misérrimos recursos que hay en el Perú para lograrlo), tal vez por eso tenemos una sociedad tan conservadoramente quieta.

Hacen falta más tetas y más bocas que no tengan miedo a saborear lo dulce y lo amargo, por igual. Quizá, como Fausta, haya que relajarse un poco, y probar otras cosas, porque eso de “lo peruano” necesita refundarse.





Para el álbum de frases…

20 03 2009

“Magaly Solier me parece una andrófoba lista para el psiquiatra por el extremo rechazo a los hombres que proclama, ¿será lesbiana?”

                                               “La República – 8 de marzo de 2009”

Aldo Mariátegui luciendo todas las cualidades que lo llevan a ser un facho impresentable.





Seguimos con el Heavy Metal…

2 03 2009

Para nadie que me conoce es un secreto que me gusta el metal, y que claro, estoy emocionado con la llegada de buenas bandas este año, como el gran concierto que dará Iron Maiden, el concierto de KISS, la posibilidad que venga AC/DC, aparte de algunas bandas más chicas que pasan un poco desapercibidas pero que es siempre bueno ver, el proyecto de Joe Lynn Turner que estuvo en Lima en diciembre por ejemplo.

En fin, en toda esta vorágine rockera se me vino a la cabeza hace unos días que sería apoteósico un concierto de Manowar este año también. Así que les escribí demandando enérgicamente su presencia en Sudamérica.

Hace unas horas respondieron:

Hail Edu,

Well brother, we are in the midst of setting up shows for our
upcoming tour this summer, unfortunately we cannot announce when and where
we will be playing yet. The only sure fire way to get us to play in Peru is
to contact other brothers and sisters across Peru through friends and
forums. Find local promoters and demand MANOWAR play there. With your
combined strength and will we know you can find someone with the balls
enough to let us play as loud as we want for as long as we want. Keep on
fighting brother.

Hail and Kill,
MANOWAR

¿Algún promotor interesado?, a ver si los visitantes tienen algo que decir a esto también, a mi me encantó eso de “tocar tan fuerte y largo como querramos”, sin duda se deben a sus fans. Hagamos fuerza y ¡¡CONTACTOS!!.

Nuevamente, para el que no sabe quienes son estos metaleros, dejo un video para que sapeen.

 

Manowar!!!

Born to live forevermore!!!

The right to conquer every shore!!!!